31 oct. 2011

El perro de la calle

La siguiente leyenda urbana tiene dos versiones muy parecidas pero con algunos detalles diferentes:

Versión 1

Una pareja de enamorados iba a casarse aceleradamente debido al embarazo de la mujer. Para celebrar el feliz enlace se fueron a México. Allí fueron a dar una vuelta por la playa alejándose de la zona turística hasta un vertedero donde encontraron un chihuahua desnutrido en un riachuelo que fluía del propio vertedero. Sintiendo lástima del animal lo cogieron y lo llevaron a su hotel. Por culpa de la política del hotel respecto a los animales no pudieron llamar a un veterinario.

El animal comenzó a curarse rápidamente y lo metieron en una maleta para llevarlo al aeropuerto. Se llevaron al animal a su casa en España donde tenían ya un gato y creyeron que no se llevarían mal. Nada más llegar a su casa el gato empezó a comportarse de manera extraña y no se bajaba de los muebles. A la semana el perro ya pesaba 10kg (algo raro para un chihuahua).

Tras dos meses la mujer dio a luz y se llevó a su bebé a casa. La casa había estado ''abandonada'' mientras estaban en el hospital y solo habían quedado en la casa el perro y el gato. Cuando llegaron no encontraron al gato, algo normal porque solía ir y venir de la casa. Pero pasaron dos semanas y el gato no aparecía.

Un día la comida del perro se acabó y el marido salió a comprarla. Ese día la mujer se fue a ducharse y oyó a su bebé llorar. La madre preocupada fue a mirar la cuna: ¡El bebé ya no estaba! Cuando llegó el marido miró a su mujer y le preguntó lo ocurrido. Vieron al perro con el hocico lleno de sangre y las patas con barro. Temiéndose lo peor fueron al jardín y vieron un agujero. Dentro de él estaban su bebé desangrado y medio devorado y su gato descompuesto. El marido cogió un bate de besibol y mató al perro. La policía y la perrera municipal fueron en su ayuda y llamaron al veterinario quien solamente dijo: Esto es una rata.

Versión 2

Una pareja se fue de vacaciones en un barco alquilado. Mientras disfrutaban de sus vacaciones vieron los restos de un naufragio y entre ellos vieron un perro flotando sobre una tabla de madera. La recogieron y se la llevaron al hotel. 

En el hotel le dieron de comer durante días y un día un huésped del hotel amigo de la pareja les dejó a su cargo un gato. La pareja se tenía que marcharse y dejaron al perro y al gato solos. Cuando volvieron se encontraron la habitación llena de sangre y al gato muerto en el sofá y a medio comer. 

La pareja metió al perro en una jaula y se la llevaron al veterinario. El veterinario cogió unas tijeras y apuñaló repetidas veces al animal mientras decía: ¡Jamás vuelva a traerme una rata con la rabia! Desde entonces el marido sueña cada noche como la rata se le tira al cuello y lo mata...


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